sábado, 20 de junio de 2009

Santa María Madre de Dios...

Desde niño me enseñaron que María había sido la mujer elegida por Dios para llevar en el vientre a Jesucristo el salvador de la humanidad, el hijo de Dios. Además de eso, siempre veía que los adultos aparentemente le pedían a María en oración que cumpliera sus peticiones...O sea, a esa edad lo que definí en mi mente fue que esa mujer era algún tipo de dios o ser divino capaz de ayudar a un ser humano...

Recuerdo que en los largos rosarios se repetía varias veces cierta oración que hablaba sobre María, y decía "bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre"...Además se utilizaba como representación, una estatuilla con la forma de una mujer vestida con algunos mantos celestes y blancos, casi siempre...

Pero ¿realmente es María un ser divino con el cual podemos tener una relación? ¿no es cierto que Dios es solamente Padre, Hijo y Espíritu Santo? Pues, efectivamente, el único ser digno de adoración, con el cual podemos establecer una relación de nuevo, gracias al sacrificio en la cruz, es Dios.

Por lo tanto, es falso pensar que vamos a orarle a Elías, Moisés, David, Salomón, Isaías o a María...Puesto a que todas estas personas fueron sencillamente servidores de Dios, así como lo podemos ser usted y yo.

Entonces ¿es María un ejemplo más de un corazón rendido ante Dios?...Algo de especial debe dejar como marca el haber llevado a Jesús en el vientre, pero no es correcto irse al extremo de divinizar un ser humano.

Lo realmente especial en la historia de María es que, fue un ejemplo impactante de un corazón dispuesto a que Dios estropee nuestros planes para dejar que nos embaraze de su visión. María representa el tipo de corazón que está buscando Dios para entregarle una semilla que traiga el fruto de salvación para todo un país, y el mundo entero.

Sigamos el ejemplo de quien fue una sierva humilde ante Dios...
"Entonces María dijo:
Engrandece mi alma al Señor;
Y mi Espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
Porque ha mirado la bajeza de su sierva".
Lucas 1: 46-48

jueves, 18 de junio de 2009

Falta de humildad

Qué difícil hallar humildad este tiempo. Ni tan siquiera en la misma iglesia que se hace llamar cristiana.

¿Cómo puede ser posible que se formen personas en un proceso determinado, y en el resultado haga falta la humildad de corazón? ¿Quién dijo que en el evangelio el más grande está por encima de todos? ¿No es más bien cierto que, el primero en el reino de los cielos es el servidor de todos?

Estoy harto de ver cómo se incentiva a las personas a competir por un puesto en una iglesia. Eso no tiene cabida en el evangelio que enseñó Jesús. Él, en total contraste dijo a los discípulos que el más grande es quién sirva a los demás...En otras palabras, en el reino de los cielos, compitiendo no se logran los sueños.

Un verdadero líder no es alguien que está por encima de los discípulos que tenga, sino una plataforma sobre la cuál esas personas pueden sostenerse para salir adelante y encontrar su propio camino en Dios.

Un verdadero líder no es alguien que se jacta (consciente o inconscientemente) del conocimiento que posea, sino una fuente de agua para quienes le rodean.

Un verdadero líder está predispuesto a reconocer cuando se equivoca; un falso líder siempre está a la defensiva, preocupado por lo que piensen los demás.

Un falso líder es alguien que al leer este mensaje, lo desprecia por no haber sido escrito por una persona con un rango alto e importante dentro de una iglesia.

Un verdadero líder entiende que fue elegido porque Dios escogió a lo más vil y menospreciado, y no por las habilidades que posea.

Un verdadero líder siempre escuchará el consejo con discernimiento; un falso líder solamente escucha a quiénes estén en un rango más alto dentro de la jerarquía de puestos en la iglesia.

UN VERDADERO LÍDER MUERE CRUCIFICADO EN EL ANONIMATO SI ES NECESARIO PARA CUMPLIR LA VOLUNTAD DE DIOS.

Un falso líder seguirá pensando que ya es humilde...

El éxito...

¿Cuál es el máximo galardón que puede alcanzar un ser humano? ¿Será un título universitario, familia, casa y carro? ¿Será ver cumplidos los sueños que propuso en su juventud?¿Será tener una buena imagen ante los demás? ¿Será caminar en la vida según su propio criterio y pensamiento?...

Realmente, el premio más grande que podríamos pretender alcanzar en nuestra existencia es regresar a Dios, quien en un inicio nos creó en el vientre de nuestra madre. Talvez para quien no haya tenido oportunidad de conocer al Espíritu Santo, sea complicado entender que la respuesta que todos andamos buscando a diario está solamente en él; sin embargo esa es la verdad en la que descansan quienes por fe han creído y luego han visto.

El objetivo de escribir estos párrafos es dejar plasmado en palabras el hecho de que, el éxito más importante es vivir cada día una relación apegada con el Espíritu Santo. Fuera de eso, se devalúan los títulos universitarios, los puestos, los rangos, las apariencias, las clases sociales, las diferencias de pensamiento, los principios, la moral, las metas y los sueños...

Si llegas a vivir hoy esa relación con el Espíritu Santo, entonces sabrás que has alcanzado lo máximo. Pero no un máximo limitado, sino todo lo contrario; realmente es todo un universo infinito, porque conocer a Dios es una aventura que jamás hubiéramos podido hallar fuera de él.

Adiós al amor por los puestos; adiós al desear ser premiados en público; adiós a nuestros sueños egoístas; adiós a creer que somos capaces en nuestra propia fuerza; adiós a jactarnos de nuestros logros; adiós a sentirnos más a causa de un rango creado por hombres...

Nuestro éxito está en ser gobernados por Dios.

domingo, 14 de junio de 2009

Hambre que duele...

Toda necesidad que no es saciada cada cierto tiempo determinado, produce malestar en el cuerpo. Por ejemplo, todos en algún momento hemos experimentado lo que se siente cuando tenemos hambre y no nos alimentamos inmediatamente, sino que dejamos pasar unas cuántas horas...

Pues así mismo sucede con el sueño; si no dormimos lo suficiente para que el organismo recargue energías, nos comenzamos a sentir pesados y menos predispuestos para desenvolvernos en nuestras ocupaciones diarias.

Pero, ¿nos hemos dado cuenta de que la presencia de Dios es también una necesidad?, y, de hecho, la más importante...Entonces, ¿podemos realmente sentir un tipo de malestar si estamos lejos de Dios?...

Por supuesto que sí; los homicidios, la injusticia, la corrupción, las mentiras, el odio, el rencor, el maltrato al medioambiente...todo eso que llamamos maldad es realmente el síntoma de la falta de Dios en nuestro corazón.

Aquellos que hayan conocido al Espíritu Santo saben que estar lejos de él provoca un hambre que duele...Necesitamos saciar esa necesidad, y el mundo entonces tendrá esperanza de cambiar. Pero ¿cambiar qué? se preguntarán algunos...Traer paz donde hay guerra, felicidad donde hay tristeza o alegrías pasajeras, amor donde hay odio, unión donde hay señales de divorcio...El cambio es retador y amplio, pero más lo es el amor de Dios.

lunes, 8 de junio de 2009

El Espíritu Santo para los gentiles...

Hace unos días estaba pensando en cuánta necesidad existe en el mundo por el Espíritu Santo; y aún dentro de las que se hacen llamar iglesias se da fuertemente esta realidad.

Entonces vino a mi mente la escena en la cual Jesús es practicamente perseguido por una mujer, con tal de recibir el milagro que necesitaba, y este en versión parafraseada le dijo: -No está bien darle a los extraños lo que le pertenece a los hijos-. ¿No es cierto que Dios no discrimina a nadie?...Obviamente que es verdad, pero Jesús necesitaba dejar en claro que, después de él esa división o preferencia cambiaría para siempre, porque las promesas de Dios son para toda la humanidad, y no para unos cuántos privilegiados.

Sin embargo, y por desgracia, en el 2009 en Costa Rica, parece que se creó nuevamente una división entre la cabeza y el pueblo; esto lo digo porque es fácil observar que los apóstoles o pastores en una iglesia tengan una relación real con el Espíritu Santo, y que, en contraste, el pueblo apenas esté viviendo una amistad a larga distancia con él.

Esto no puede continuar así, porque la voluntad de Dios es acabar con ese egoísmo espiritual que busca enjaular al Espíritu Santo, diciendo que solamente los de alto rango le pueden conocer.

El Espíritu Santo es una persona, y quiere gobernar tu vida. Si le das permiso él hará maravillas...