Entonces vino a mi mente la escena en la cual Jesús es practicamente perseguido por una mujer, con tal de recibir el milagro que necesitaba, y este en versión parafraseada le dijo: -No está bien darle a los extraños lo que le pertenece a los hijos-. ¿No es cierto que Dios no discrimina a nadie?...Obviamente que es verdad, pero Jesús necesitaba dejar en claro que, después de él esa división o preferencia cambiaría para siempre, porque las promesas de Dios son para toda la humanidad, y no para unos cuántos privilegiados.
Sin embargo, y por desgracia, en el 2009 en Costa Rica, parece que se creó nuevamente una división entre la cabeza y el pueblo; esto lo digo porque es fácil observar que los apóstoles o pastores en una iglesia tengan una relación real con el Espíritu Santo, y que, en contraste, el pueblo apenas esté viviendo una amistad a larga distancia con él.
Esto no puede continuar así, porque la voluntad de Dios es acabar con ese egoísmo espiritual que busca enjaular al Espíritu Santo, diciendo que solamente los de alto rango le pueden conocer.
El Espíritu Santo es una persona, y quiere gobernar tu vida. Si le das permiso él hará maravillas...
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