En muchas ocasiones se ha enseñado en la iglesia cristiana que toda congregación debe tener una cobertura espiritual, una cabeza a la cual sujetarse y además diezmar.
Pues resulta que me interesa hablar sobre este tema para intentar aclarar un poco el panorama.
Claro está que es muy provechoso que toda congregación tenga una cabeza, una cobertura, o sea, otra congregación o persona a la cual sujetarse. Pero no podemos generalizar de forma tal que se piense que incluso una congregación que recién comienza debe tener previamente establecido quién será la cobertura de la cabeza.
Es bíblico que para la iglesia que nació en el libro de Hechos de los apóstoles, Jesús nuca dijo que no comenzaran hasta que consiguieran una cobertura en lo natural, o sea, alguna persona a quien sujetarse. Sino más bien, Jesús les dijo: “No se alejen de Jerusalén, sino esperen la promesa del Padre, de la cual les he hablado: Juan bautizó con agua, pero dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo”. Hechos 1:1
Luego, unos versículos más adelante se puede apreciar el nacimiento de la iglesia: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, vino del cielo un ruido como el de una violenta ráfaga de viento y llenó toda la casa donde estaban reunidos. Se les aparecieron entonces unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diferentes lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse”. Hechos 2:1 - 4
En síntesis, más importante aún que la cobertura natural o física, lo es el bautismo del Espíritu Santo en las personas quienes conforman la iglesia. ¡No nos movamos como iglesia a menos que hayamos recibido la promesa…el Espíritu Santo! Vale más esperar, aprender en la espera a convivir unánimes juntos, que afanarse por ver un crecimiento en la iglesia y cometer el gravísimo error de excluir al Espíritu Santo. ¡Él es la persona más importante! Pidámosle a Dios ser llenos del Espíritu para dejar la carnalidad en la cual todavía muchos de nosotros nos vemos envueltos diariamente…
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