Maldita adicción que obstaculiza mi deseo de libertad. Por más que intento dejarla, es como si ya fuera lo suficientemente tarde como para no ser capaz de finalizar con una esclavitud despiadada...
Sin embargo, al menos sé que, con respecto a esto, no estoy solo; o sea, existe mucha gente en el mundo que atraviesa una situación similar. Es más, he llegado a pensar que un ser humano, en la vida, termina en una de las 2 siguientes situaciones:
a. Se vuelve adicto
b. Se apasiona
Cuando la persona se vuelve adicta, depende de el objeto de adicción para vivir; tristemente deja de ser un ser humano plenamente libre, porque aquello de lo que depende también lo domina, y tan sólo lo deja alejarse una cierta distancia, para luego volver a hundirlo...
Por otro lado, cuando alguien se apasiona, es una situación que extrañamente se asemeja, sin embargo la persona no es esclava de la pasión, sino que se entrega voluntariamente, porque sabe que halló en esta el sentido para vivir.
Por lo tanto, creo que apasionarse es vivir y volverse adicto es morir en vida.
martes, 7 de abril de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario