Durante mi vida he topado varias veces con situaciones difíciles y adversas, y algunas de estas han dejado en mi corazón cicatrices dolorosas...
Debido a esto, quiero escribir sobre el cuidado que debemos tener con nuestro corazón...¿a quién se lo vamos a entregar? ¿qué tan fácil lo haremos?...
Muchas personas piensan que es algo con lo que se puede jugar; simplemente como si fuera desechable: se utiliza, se bota y se obtiene uno nuevo. Pero ya sabemos que no es así de fácil.
Por esa razón, debemos escoger mejor a quién le confiamos lo más valioso que tiene un ser humano, o sea, su corazón, su interior...Porque así como las cicatrices en nuestra piel, las heridas en un corazón pueden llegar a cerrarse y sanar con el tiempo y el cuidado que le demos, pero seguirán estando allí para siempre, como áreas eternamente sensibles.
Sencillamente no es reemplazable...es como el ejemplo con la hoja de papel arrugada: por más que intentemos aplancharla nunca más será como lo fue en un principio.
Cuidemos lo que somos, no perdamos la esencia natural de la cual cada quien fue dotado...porque cuando eso sucede es más difícil amar, y más fácil odiar.
Cuidemos a los demás, no te vuelvas el responsable de la existencia de una herida...
lunes, 6 de abril de 2009
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