Estoy encerrado entre barrotes de miedo e inseguridad que me impiden llevar a cabo ciertas decisiones. En esta ocasión quiero hablar del deseo que he sentido varias veces de suicidarme, porque esta es una de las acciones que no he podido realizar debido al temor de no saber qué sigue después de la muerte (si es que existe algo).
Es como estar encadenado, porque no quiero vivir, pero tampoco me atrevo a matarme. Es un problema extraño; es como estar en un lugar neutral entre la vida y la muerte, miesntras siguen pasando los días y los años, y me hago más viejo...
Al menos sé que tengo asegurado el final de la vida física, sólo habrá que darle tiempo al tiempo...
viernes, 25 de julio de 2008
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2 comentarios:
ya leí lo que escribiste.!!
A mi tampoco me gusta lo que escribiste!!! me reservo mi comentario
Hey... ¿has leído Hamlet? El príncipe danés tuvo el mismo pensamiento hace siglos y lo viene masticando una y otra vez en escena. Alguien decía por allí que la vida es un momento entre ayer y mañana, y que posiblemente sea lo único verdaderamente real que se nos da.
Fea como puede ser a veces, es una experiencia increíble.
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